Yo no sé, estoy haciendo equilibrios en una silla tambaleante y el 12 de febrero me cae encima. Dicen que hoy se cumplen 25 años de la muerte de Julio Cortázar cuando sabemos que fue el 14, pues hablar y pensar sobre Julio es hacerlo desde el amor, de ese amor infinito que es el agradecimiento sin reservas ante la naturalidad de sentir las palabras del otro como propias, y quién sabe si alguna vez dejó de ser así, si no había más que reconocerse en las palabras escritas y acicalarse ante el espejo, las perras palabras de cada día. De algo tendrán que servirnos los ojos, aunque sólo sea para hacer una pausa visual y esperar algo mejor en el siguiente párrafo.
Bessie Smith canta Empty bed blues mientras me hamaco hacia los lados. Yo no la conocí hasta que Julio me la recomendó. Che – me dijo – oigamos a Bessie Smith, Ronald de mi alma, la paloma en la jaula de bronce. Yo no la conocía y aquella vez me puso Baby doll y me dijo que algo empezó a moverse en lo hondo como capas y capas de algodones entre la voz y los oídos, Bessie cantando con la cara vendada, metida en un canasto de ropa sucia, y la voz salía cada vez más ahogada, pegándose a los trapos salía y clamaba sin cólera ni limosna, I wanna be somebody´s baby doll , se replegaba a la espera, una voz de esquina y de casa atestada de abuelas, to be somebody´s baby doll, más caliente y anhelante, jadeando ya I wanna be somebody´s baby doll.
Sí, esa instantánea muerte bella, recordé, mientras Julio seguía preguntándose ¿Por qué allí, por qué el Club, esas ceremonias estúpidas, por qué era así ese blues cuando lo cantaba Bessie? ¿Por qué entonces yo debería recordar su muerte ahora, por qué ponerle una fecha a la muerte, si la muerte es una palabra mojada en el olvido, si el amor agarra a la muerte con sus manos y sus brazos y la estrecha contra su pecho, y la verdad sobresale, se hincha y clama en el amor infinito de lo que no puede morir.
Yo no soy de los que recuerdan fechas, esas vaguedades a las que con mayor vaguedad se les llama efemérides. Este día es una costumbre, como los sentimientos que persisten en el silencio. Esto es la simple manifestación de lo evidente. Cuando un cronopio conoce a otro cronopio es imposible hablar de olvido o de recuerdo, la presencia no admite explicaciones; y si en estos días los actos de homenaje llenarán las calles y los periódicos sólo será porque los famas sienten la obligación de hacer algo filantrópico desde su tribuna social para declarar solemnes que ellos pensaron en, que se acordaron de, que está justificado mantenerles el crédito hasta el próximo acto. A todo esto los cronopios aprovechan estos días para mirar por la ventana y disfrutar releyendo los mensajes ocultos que dejaron sus iguales entre líneas, reinterpretándolos, reinventándolos, y que sólo podrán reconocer ellos como algo más que casualidades o coincidencias, mientras otros se devanen en adivinar qué misterio habrá de reivindicar un día cuando no es ni celebración ni memoria.
12 de febrero de 2009
9 de febrero de 2009
Nada nuevo bajo el sol
Qué cosas hay que leer a estas Horas. Que nadie se deprima, el día aún está por comenzar:
"Nosotros observamos a nuestro alrededor... los efectos de confusión y de disipación que nos inflige el movimiento desordenado del mundo moderno. Las artes no se acomodan a la prisa. ¡Nuestros ideales duran diez años! La absurda superstición de lo nuevo - que ha reemplazado fastidiosamente a la antigua y excelente creencia del juicio de la posteridad - asigna a los esfuerzos el objetivo más ilusorio y los orienta a crear lo más perecedero que hay, lo perecedero por esencia: la sensación de lo nuevo... Ahora bien, todo lo que aquí se ve ha sido degustado, ha seducido, ha arrebatado, durante siglos y esta gloria nos dice con serenidad: NO SOY NADA NUEVO. El Tiempo bien puede estropear la materia que he utilizado; pero si él no me ha destruido en absoluto, no puedo tampoco serlo por la indiferencia o el desdén de ningún hombre digno de tal nombre." (Paul Valéry: "Preámbulo" a la Exposición del arte italiano. De Cimabue a Tiépolo, Petit Palais, 1935, pp. IV, VII; citado por Walter Benjamin en su Libro de los Pasajes, p. 101 y no martilleamos con más referencias bibliográficas).
"Nosotros observamos a nuestro alrededor... los efectos de confusión y de disipación que nos inflige el movimiento desordenado del mundo moderno. Las artes no se acomodan a la prisa. ¡Nuestros ideales duran diez años! La absurda superstición de lo nuevo - que ha reemplazado fastidiosamente a la antigua y excelente creencia del juicio de la posteridad - asigna a los esfuerzos el objetivo más ilusorio y los orienta a crear lo más perecedero que hay, lo perecedero por esencia: la sensación de lo nuevo... Ahora bien, todo lo que aquí se ve ha sido degustado, ha seducido, ha arrebatado, durante siglos y esta gloria nos dice con serenidad: NO SOY NADA NUEVO. El Tiempo bien puede estropear la materia que he utilizado; pero si él no me ha destruido en absoluto, no puedo tampoco serlo por la indiferencia o el desdén de ningún hombre digno de tal nombre." (Paul Valéry: "Preámbulo" a la Exposición del arte italiano. De Cimabue a Tiépolo, Petit Palais, 1935, pp. IV, VII; citado por Walter Benjamin en su Libro de los Pasajes, p. 101 y no martilleamos con más referencias bibliográficas).
31 de enero de 2009
La bondad y la belleza
Día fresco, por no decir frío. Estornudamos y volvemos a estornudar por el efecto del primer estornudo. La mente se airea, se renueva. Qué hacer. Pues hablar de algo que también puede parecer tan efímero como un estornudo.
Partamos también de un recuerdo. De éste por ejemplo. Hace unos días los habitantes se cruzaron en el colectivo con un tipo que canta y toca la guitarra para ganarse unas monedas. Era la segunda vez que lo veían y por eso no les sorprendió que el concierto sólo constara de dos canciones de aire radiofónico que bien hubieran podido haber sonado en el propio colectivo de haber dispuesto éste de unos altavoces para propalar la música de la emisora favorita del conductor. El cantante en cuestión tenía la cara picada de una erupción agresiva de granos al modo de la viruela. Por eso podría considerarse no muy agraciado; pero su voz era clara, limpia y más entusiasmada que la de muchos que se escuchan por la televisión, e incluso más persistente y sacrificada, ante los vanos intentos de los demás pasajeros para no oírla y no molestarse.
Acabada su función, con buena retórica el tipo dijo "voy a tomarme el atrevimiento de pasar la gorra" y lo hizo de una manera tan discreta que sólo recibió algo de quienes realmente desearon dárselo. Luego se puso a hablar con el conductor, saludó a otro conductor de un colectivo con el que nos cruzamos, insistió en cederle el asiento a una señora. En fin, que al final nosotros también le dimos una moneda de 50 centavos, recibida con un "¡hey!" alegre y sorprendido.
Éste sólo es un ejemplo de lo que ni siquiera es el verdadero tema. Tan sólo es para preguntarnos qué es eso de la bondad y de la belleza, cuando se piensa desde Platón y Aristóteles. Claro, si se sigue pensando en esto es porque el problema aún no está resuelto y la solución no está presente. Como no vamos a dar una clase de estética sólo recordaremos que Aristóteles dice que basamos la belleza según la dimensión y la proporción, y que para Platón la belleza del alma debe tenerse en más alta estima que la belleza del cuerpo. Y de paso nos ahorramos todas las disquisiciones posteriores en relación a este asunto. Con la idea de Platón tenemos más que suficiente porque es tan verdadera que la adoptamos como nuestra. Salvo por una matización: no es que nos quedemos con el tópico de que lo que importa es el interior de las personas porque el exterior importa y vaya si importa, que nadie es de piedra. Pero no deja de ser cierto que el físico es sólo la mínima expresión del psíquico, del carácter de cada uno.
Nos delatan nuestra ropa, nuestro peinado y nuestros gestos, entre los que se cuentan la sonrisa y la mirada. De ahí que ante un cuerpo entendido canónicamente como modélico (por ejemplo el de Paris Hilton) podamos reaccionar, más que con indiferencia, con rechazo. El alma (platónica) puede hacer bello el cuerpo, pero nunca al revés. Y el alma tiene sus maneras de manifestarse, unas maneras sutiles que sólo podrán apreciar el que tenga buena percepción, en lugar de buena observación. Y ahí entramos en la virtud, que es como nos referimos, quizás sin saberlo, a la verdadera belleza, a la que importa.
Y bueno, la manera más fácil de percibir a un virtuoso es en las artes, en que alguien sea un buen artista en cualquiera de sus posibilidades. Pero ojo, También Es Sentir Su Arte, es el que tenga la capacidad de emocionarse, el que no se rinde ante la torpe hojarascas de la realidad y busca más. Aquél que hace como Ramón Trecet en Diálogos 3, su recientemente extinto programa de radio y se despide diciendo:
Buscad la belleza. Es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo.
Partamos también de un recuerdo. De éste por ejemplo. Hace unos días los habitantes se cruzaron en el colectivo con un tipo que canta y toca la guitarra para ganarse unas monedas. Era la segunda vez que lo veían y por eso no les sorprendió que el concierto sólo constara de dos canciones de aire radiofónico que bien hubieran podido haber sonado en el propio colectivo de haber dispuesto éste de unos altavoces para propalar la música de la emisora favorita del conductor. El cantante en cuestión tenía la cara picada de una erupción agresiva de granos al modo de la viruela. Por eso podría considerarse no muy agraciado; pero su voz era clara, limpia y más entusiasmada que la de muchos que se escuchan por la televisión, e incluso más persistente y sacrificada, ante los vanos intentos de los demás pasajeros para no oírla y no molestarse.
Acabada su función, con buena retórica el tipo dijo "voy a tomarme el atrevimiento de pasar la gorra" y lo hizo de una manera tan discreta que sólo recibió algo de quienes realmente desearon dárselo. Luego se puso a hablar con el conductor, saludó a otro conductor de un colectivo con el que nos cruzamos, insistió en cederle el asiento a una señora. En fin, que al final nosotros también le dimos una moneda de 50 centavos, recibida con un "¡hey!" alegre y sorprendido.
Éste sólo es un ejemplo de lo que ni siquiera es el verdadero tema. Tan sólo es para preguntarnos qué es eso de la bondad y de la belleza, cuando se piensa desde Platón y Aristóteles. Claro, si se sigue pensando en esto es porque el problema aún no está resuelto y la solución no está presente. Como no vamos a dar una clase de estética sólo recordaremos que Aristóteles dice que basamos la belleza según la dimensión y la proporción, y que para Platón la belleza del alma debe tenerse en más alta estima que la belleza del cuerpo. Y de paso nos ahorramos todas las disquisiciones posteriores en relación a este asunto. Con la idea de Platón tenemos más que suficiente porque es tan verdadera que la adoptamos como nuestra. Salvo por una matización: no es que nos quedemos con el tópico de que lo que importa es el interior de las personas porque el exterior importa y vaya si importa, que nadie es de piedra. Pero no deja de ser cierto que el físico es sólo la mínima expresión del psíquico, del carácter de cada uno.
Nos delatan nuestra ropa, nuestro peinado y nuestros gestos, entre los que se cuentan la sonrisa y la mirada. De ahí que ante un cuerpo entendido canónicamente como modélico (por ejemplo el de Paris Hilton) podamos reaccionar, más que con indiferencia, con rechazo. El alma (platónica) puede hacer bello el cuerpo, pero nunca al revés. Y el alma tiene sus maneras de manifestarse, unas maneras sutiles que sólo podrán apreciar el que tenga buena percepción, en lugar de buena observación. Y ahí entramos en la virtud, que es como nos referimos, quizás sin saberlo, a la verdadera belleza, a la que importa.
Y bueno, la manera más fácil de percibir a un virtuoso es en las artes, en que alguien sea un buen artista en cualquiera de sus posibilidades. Pero ojo, También Es Sentir Su Arte, es el que tenga la capacidad de emocionarse, el que no se rinde ante la torpe hojarascas de la realidad y busca más. Aquél que hace como Ramón Trecet en Diálogos 3, su recientemente extinto programa de radio y se despide diciendo:
Buscad la belleza. Es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo.
21 de enero de 2009
La costumbre de ser espejo
Una vez más, las palabras de alguien que no somos nosotros nos remiten a nosotros mismos. Ésa es la función de la literatura en su sentido más torpe: el de buscar la vía en palabras ajenas cuando tropezamos con las nuestras.
En una esquina de la ciudad había un local de objetos de arte. Y entre la calle y el frente del local una estatua de cerámica de la deidad budista Kannon , con la altura de una niña de doce años. Cuando el tren pasaba, el gélido cutis de Kannon se estremecía, al igual que el vidrio de la puerta del negocio. Cada vez que yo pasaba por allí, temía que la estatua se cayera. Éste es el sueño que tuve:
El cuerpo de Kannon caía directamente sobre mí.
De pronto Kannon estiraba sus largos y blancos brazos, que hasta entonces pendían a lo largo de su cuerpo, y me envolvía el cuello con ellos. Yo saltaba hacia atrás con desagrado por lo sobrenatural de sus brazos inanimados cobrando vida y por el frío toque de su piel de cerámica.
Sin un ruido, Kannon se rompía en miles de fragmentos al costado de la calle.
Una muchacha recogía algunos de los pedazos. Se detenía un instante, pero rápidamente volvía a juntar los pedazos diseminados, los fragmentos de cerámica reluciente. Su irrupción me tomaba por sorpresa. Y cuando estaba por abrir la boca para ofrecer alguna disculpa, me desperté.
Parecía que todo hubiera sucedido en el preciso instante posterior a la caída de Kannon.
Intenté una interpretación del sueño.
"Honra a la mujer tanto como a la más frágil vasija." Desde entonces recuerdo este versículo de la Biblia con frecuencia. Siempre establecí una asociación entre una "frágil vasija" y una vasija de porcelana. Y más tarde, entre ambas y la muchacha del sueño.
Nada tan frágil como una joven. En cierto sentido, el hecho de amar representa la caída de una muchacha. Es lo que yo pienso.
Y así, en mi sueño, ¿no estaría la joven recogiendo apresuradamente los fragmentos de su propia caída?
(Yasunari Kawabata: "La frágil vasija")
En una esquina de la ciudad había un local de objetos de arte. Y entre la calle y el frente del local una estatua de cerámica de la deidad budista Kannon , con la altura de una niña de doce años. Cuando el tren pasaba, el gélido cutis de Kannon se estremecía, al igual que el vidrio de la puerta del negocio. Cada vez que yo pasaba por allí, temía que la estatua se cayera. Éste es el sueño que tuve:
El cuerpo de Kannon caía directamente sobre mí.
De pronto Kannon estiraba sus largos y blancos brazos, que hasta entonces pendían a lo largo de su cuerpo, y me envolvía el cuello con ellos. Yo saltaba hacia atrás con desagrado por lo sobrenatural de sus brazos inanimados cobrando vida y por el frío toque de su piel de cerámica.
Sin un ruido, Kannon se rompía en miles de fragmentos al costado de la calle.
Una muchacha recogía algunos de los pedazos. Se detenía un instante, pero rápidamente volvía a juntar los pedazos diseminados, los fragmentos de cerámica reluciente. Su irrupción me tomaba por sorpresa. Y cuando estaba por abrir la boca para ofrecer alguna disculpa, me desperté.
Parecía que todo hubiera sucedido en el preciso instante posterior a la caída de Kannon.
Intenté una interpretación del sueño.
"Honra a la mujer tanto como a la más frágil vasija." Desde entonces recuerdo este versículo de la Biblia con frecuencia. Siempre establecí una asociación entre una "frágil vasija" y una vasija de porcelana. Y más tarde, entre ambas y la muchacha del sueño.
Nada tan frágil como una joven. En cierto sentido, el hecho de amar representa la caída de una muchacha. Es lo que yo pienso.
Y así, en mi sueño, ¿no estaría la joven recogiendo apresuradamente los fragmentos de su propia caída?
(Yasunari Kawabata: "La frágil vasija")
17 de enero de 2009
Qué será
Y a partir de ahí lo que será no lo sabe. En un rincón convergen las gotas como en una playa de porcelana. Si una llega tarde la playa se derrama sobre el mar vacío de la vida.
16 de diciembre de 2008
Soledades
Hace unos días leímos un artículo de Javier Marías en el que relataba su primera experiencia, después de tantos años, con internet y concretamente con los blogs. El título expresaba inequívocamente su impresión: "Una región ocultamente furibunda". Me gustaría saber qué páginas visitó, qué clase de impropelios le asaltaron para que saliera huyendo de esa red con la intención de no volver más. Blogs y foros, contesta. Y más adelante comenta: "¿Cuál es la gracia de estas tertulias escritas? ¿Ver que uno provoca reacciones? ¿Tener la comprobación inmediata de que lo que expone no cae en el vacío? ¿Llevar una vida “interactiva” (y perdonen el adjetivo)? Debe de haber mucha gente solitaria, o que aguanta la soledad -ese gran bien- pésimamente."
Entonces me pregunto, desde la primera y singular persona, qué es este espacio en donde escribo si no es un foro y apenas es un blog, pues aquí apenas existen los comentarios (la tertulia es una exageración), tengo la comprobación inmediata (por el reducido número de visitas) que lo que expongo cae en el vacío y ni siquiera busco una vida "interactiva" cuando no quiero ser conocido (y menos reconocido). Aquí no existen datos que me identifiquen más que como un personaje inventado al que llamo Habitantes, unos seres ficticios que viven en un monoambiente y de vez en cuando se asoman a la ventana para soñar el mundo exterior, con el riesgo que ese gesto implica emocional y visceralmente.
Los elementos autobiográficos existen, sin duda, porque toda escritura supone una autobiografía. Escribir es elegir determinadas palabras en un determinado orden. Ese proceso viene condicionado por unos factores que no vale la pena analizar porque serían inexactos, como imperfecta es la vida. Uno de los principales es la soledad. Uno escribe para ser acompañado aunque sólo sea por sus propias palabras. ¿Es un bien estar solo? ¿Es un bien escribir? Estar solo no, sin duda. Porque por mucho que nos empeñemos, no lo estaremos. Cuando decimos que queremos estar solos en realidad decimos que queremos estar aislados. Es decir, no aguantamos a nadie más, estamos cansados de que nos agredan por solo cruzar por la misma senda que otra persona y quisiéramos escapar. En cambio, cuando decimos que estamos solos decimos en realidad que nadie nos acompaña, estamos solos en medio de una multitud que no nos percibe y que tal vez contenga a alguien que se sienta como nosotros. Por eso la soledad no existe, existen las soledades, repetida en uno mismo y en los otros, los alter ego, mon semblant, mon frére, que dijo Baudelaire con sinceridad y ahora reproduzco yo con pedantería.
De modo que este Diario de monoambiente, que no es diario ni monoambiente, no se sabe lo que es, pero se conforma con ser divertimento, compañía, la falsa soledad de las palabras unidas entre sí, que siempre están dentro de un texto, y acepta ser el momentáneo recuerdo de quienes lo lean con el convencimiento de escribirse, sin la necesidad de definirse.
P.D.: El artículo de Marías ha provocado la previsible e incendiaria reacción de los que usan este medio. Pongamos como ejemplo la opinión de Escolar.net, Moleskine literario, El Post, Guerra Eterna, Blogpocket y El blog de Ramón Rey. Queda esto como curiosidad. Yo ni replico ni me ofendo. Ni siquiera me siento aludido. Prefiero leer y escribir acerca de otros asuntos.
Entonces me pregunto, desde la primera y singular persona, qué es este espacio en donde escribo si no es un foro y apenas es un blog, pues aquí apenas existen los comentarios (la tertulia es una exageración), tengo la comprobación inmediata (por el reducido número de visitas) que lo que expongo cae en el vacío y ni siquiera busco una vida "interactiva" cuando no quiero ser conocido (y menos reconocido). Aquí no existen datos que me identifiquen más que como un personaje inventado al que llamo Habitantes, unos seres ficticios que viven en un monoambiente y de vez en cuando se asoman a la ventana para soñar el mundo exterior, con el riesgo que ese gesto implica emocional y visceralmente.
Los elementos autobiográficos existen, sin duda, porque toda escritura supone una autobiografía. Escribir es elegir determinadas palabras en un determinado orden. Ese proceso viene condicionado por unos factores que no vale la pena analizar porque serían inexactos, como imperfecta es la vida. Uno de los principales es la soledad. Uno escribe para ser acompañado aunque sólo sea por sus propias palabras. ¿Es un bien estar solo? ¿Es un bien escribir? Estar solo no, sin duda. Porque por mucho que nos empeñemos, no lo estaremos. Cuando decimos que queremos estar solos en realidad decimos que queremos estar aislados. Es decir, no aguantamos a nadie más, estamos cansados de que nos agredan por solo cruzar por la misma senda que otra persona y quisiéramos escapar. En cambio, cuando decimos que estamos solos decimos en realidad que nadie nos acompaña, estamos solos en medio de una multitud que no nos percibe y que tal vez contenga a alguien que se sienta como nosotros. Por eso la soledad no existe, existen las soledades, repetida en uno mismo y en los otros, los alter ego, mon semblant, mon frére, que dijo Baudelaire con sinceridad y ahora reproduzco yo con pedantería.
De modo que este Diario de monoambiente, que no es diario ni monoambiente, no se sabe lo que es, pero se conforma con ser divertimento, compañía, la falsa soledad de las palabras unidas entre sí, que siempre están dentro de un texto, y acepta ser el momentáneo recuerdo de quienes lo lean con el convencimiento de escribirse, sin la necesidad de definirse.
P.D.: El artículo de Marías ha provocado la previsible e incendiaria reacción de los que usan este medio. Pongamos como ejemplo la opinión de Escolar.net, Moleskine literario, El Post, Guerra Eterna, Blogpocket y El blog de Ramón Rey. Queda esto como curiosidad. Yo ni replico ni me ofendo. Ni siquiera me siento aludido. Prefiero leer y escribir acerca de otros asuntos.
2 de diciembre de 2008
Por la calle Florida
- Los bebiiiiitooos
- Cambiocambiocambio
Que se respete
el Acta Salarial 2008
Pago de falla de caja
en moneda extranjera
Salarios:
Banca Privada = Banca Pública
¡NINGÚN DESPIDO
EN NINGÚN BANCO!
- Lamáquinasacapeluuusaaaaa
URANIO
Córdoba en emergencia
La provincia de Córdoba es uno de los principales reservorios de URANIO
EL URANIO contamina gravemente durante su explotación
EL URANIO contamina gravemente durante sus usos en centrales nucleares y armamentos bélicos.
Sus derivados, como el plutonio 239, son estratégicos en montajes de aniquilación masiva.
NO A LA EXPLOTACIÓN DE URANIO
- Crrrrr crrrrrr crrrrrrr la bolitaaa de modaaaa
REPÚBLICA DE FINLANDIA
Envenenarán el agua, el aire y la tierra que nuestros hijos y nosotros consumiremos. No dejemos que los piratas finlandeses dividan a dos pueblos hermanos para dominarlos y robar nuestros recursos naturales.
Uruguayos y Argentinos luchemos juntos defendiendo nuestra calidad de vida y modelo productivo instalado desde hace décadas.
NO BOTNIA
NO A LAS PLANTAS DE CELULOSA
PAREN DE FUMIGAR
La creciente expansión de la soja RR sobre más de 18 millones y medio de hectáreas, ha barrido con los cinturones verdes productivos que oficiaban como barreras frente a los impactos de agricultura. Estos espacios periurbanos contenían montes frutales o de leña, criaderos de animales pequeños, tambos y chacras. Ahora los monocultivos llegan a las primeras calles de las localidades y las fumigaciones aéreas o terrestres, impactan en forma directa sobre las poblaciones y siembran en ellas el cáncer con impunidad. Las máquinas fumigadoras se guardan y se lavan dentro de las zonas urbanas y los venenos contaminan el agua que se bebe. Los aerofumigadores suelen decolar de los aeroclubes de las propias localidades y cruzan los pueblos chorreando venenos cuando se dirigen o cuando retornan de sus objetivos, no importa que la Ley lo prohíba, porque el poder económico de los sojeros parecer estar en la Argentina, muy por encima de la Ley. Los granos se almacenan en silos ubicados en medio de los pueblos, y se diseminan con el venteo diario de partículas tóxicas que enferman y matan a los vecinos. Caravanas de camiones cargados de porotos de soja cruzan los pueblos hacia los puertos, dejando a su paso regueros de muerte en las poblaciones.
- Cambiocambiocambio
Que se respete
el Acta Salarial 2008
Pago de falla de caja
en moneda extranjera
Salarios:
Banca Privada = Banca Pública
¡NINGÚN DESPIDO
EN NINGÚN BANCO!
- Lamáquinasacapeluuusaaaaa
URANIO
Córdoba en emergencia
La provincia de Córdoba es uno de los principales reservorios de URANIO
EL URANIO contamina gravemente durante su explotación
EL URANIO contamina gravemente durante sus usos en centrales nucleares y armamentos bélicos.
Sus derivados, como el plutonio 239, son estratégicos en montajes de aniquilación masiva.
NO A LA EXPLOTACIÓN DE URANIO
- Crrrrr crrrrrr crrrrrrr la bolitaaa de modaaaa
REPÚBLICA DE FINLANDIA
Envenenarán el agua, el aire y la tierra que nuestros hijos y nosotros consumiremos. No dejemos que los piratas finlandeses dividan a dos pueblos hermanos para dominarlos y robar nuestros recursos naturales.
Uruguayos y Argentinos luchemos juntos defendiendo nuestra calidad de vida y modelo productivo instalado desde hace décadas.
NO BOTNIA
NO A LAS PLANTAS DE CELULOSA
PAREN DE FUMIGAR
La creciente expansión de la soja RR sobre más de 18 millones y medio de hectáreas, ha barrido con los cinturones verdes productivos que oficiaban como barreras frente a los impactos de agricultura. Estos espacios periurbanos contenían montes frutales o de leña, criaderos de animales pequeños, tambos y chacras. Ahora los monocultivos llegan a las primeras calles de las localidades y las fumigaciones aéreas o terrestres, impactan en forma directa sobre las poblaciones y siembran en ellas el cáncer con impunidad. Las máquinas fumigadoras se guardan y se lavan dentro de las zonas urbanas y los venenos contaminan el agua que se bebe. Los aerofumigadores suelen decolar de los aeroclubes de las propias localidades y cruzan los pueblos chorreando venenos cuando se dirigen o cuando retornan de sus objetivos, no importa que la Ley lo prohíba, porque el poder económico de los sojeros parecer estar en la Argentina, muy por encima de la Ley. Los granos se almacenan en silos ubicados en medio de los pueblos, y se diseminan con el venteo diario de partículas tóxicas que enferman y matan a los vecinos. Caravanas de camiones cargados de porotos de soja cruzan los pueblos hacia los puertos, dejando a su paso regueros de muerte en las poblaciones.
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