8 de diciembre de 2009

Silencio

Las condiciones objetivas necesarias para la realización de una obra artística son un fenómeno, como todos sabemos, muy complicado: intervienen un determinado círculo de destinatarios, la intensidad del contacto con ellos, un ambiente adecuado y lo más importante: la liberación respecto del control interior, involuntario.


Estas palabras de Czeslaw Milosz fueron pensadas en alusión a las trampas de expresión de la Polonia marxista, pero, como todas las palabras verdaderas, qué fácil es pensarlas en otros ámbitos, entre ellos el privado.

La sociedad irracionalmente capitalista que nos rodea, basada en la producción, no contempla la figura del artista más que como entretenimiento. La obra artística sólo adquiere sentido en su utilidad, y ésta se entiende que se cumple cuando da un placer momentáneo y, ay, estéril al considerado verdadero trabajador, es decir, al que produce. Claro, este uso banaliza al artista e irrita al intelectual, quienes intentan oponerse a la estupidez global para no formar parte de ella, aunque eso implique no formar parte del progreso. La estupidez progresa, el arte no (ya sabemos que la obra de Ludovico Einaudi no mejora la obra de Mozart ni la obra Czeslaw Milosz la de Joseph Conrad, sino que tan sólo son distintas expresiones, ni mejores ni peores). ¿La estupidez progresa? ¿Eso quiere decir que es más estúpido un individuo del siglo XXI que uno del siglo XVII? No necesariamente. Pero lo que sí parece más seguro es que es más refinada; quiero decir que, hoy en día, en nuestro mundo opulento, ingenuo, occidental y en crisis tenemos a nuestro abasto tantos medios y tanta información que irremediablemente desperdiciamos nuestras posibilidades, y tendemos a repetir las mismas soluciones.

¿Qué significa esto? ¿Qué se pretende decir?

Estas preguntas pueden parecer tan básicas como el párrafo anterior. Podrían contestarse a sí mismas, bastaría con formularlas para saber de dónde vienen, o quizás a dónde nos llevan. El resultado no debería ser indiferente, no puede ser casual.

28 de octubre de 2009

¿Por qué los abuelos siempre están en el campo?

Lectura al azar, libro abierto por un dictado de lo que viene a la vista, un texto del tamaño de un cassette o de un paquete de tabaco, el hormigón suficiente para ser diluido en un papel. Viene a ser algo así. Entonces leo y dicto y la historia es tan aburrida como la hora en que el tipo la copió, así que debo improvisar algunos detalles para que no se duerma la lengua. Pero no los suficientes como para que uno de los comensales levante la vista y pregunte con aire infantil la frase que da título a esta sopa de letras. ¿Que por qué los abuelos siempre están en el campo? Trágico silencio. Oh, turpitudine, oh deformitas. ¿Cómo podrá alimentar la pasta cuando le falta sustancia? Démosle forma a la cosa, pues, para no repetir siempre lo mismo, para cuando importe el significado, cuando ya todo lo demás importe:

O C A S O S C O S R
S O R C S R C S O A
C O C A R O S C A S
S C S R R C A C S S
CU R A R S C R O R
S A Z L O G S R C S
R S C R C O S C O S
C S R S C S R C S C
S A C S C R A C R S
C A S C A A C S C A

23 de septiembre de 2009

El día se descubre sin harapos

Los inicios son principios, postulados de poder, voluntad de verdades, realidad realizable. Cuando todo está por empezar es porque cortamos la cadena anterior y ahora la nueva serpea como la cadena de un ADN, cuyo proceso de replicación se explicará con su propia estructura. El sol es el sol y no es el sol, la montaña será el nuevo mundo. Así también las palabras, versión temporal del pensamiento.

31 de agosto de 2009

Consejos zen para expresarse

Leyendo sobre el haiku brillan esta cita del investigador Suzuki:

"Dibuja bambúes por diez años, hazte un bambú; después olvida todo lo que sepas de bambúes mientras estás dibujando."

Y ésta otra del poeta Chikamatsu:

"Es esencial que uno no diga de algo que es triste, sino que sea triste de por sí".

Pocos métodos de creación habrá más honestos. Ésta es la esencia de la originalidad, donde el arte y la vida se expresan con plenitud, sin que deban formularse, sin que nadie deba decirnos lo que son.

30 de agosto de 2009

Notas sobre la identidad

Domingo por la mañana, desayuno con leche y un bizcocho de queso, Love Of Lesbian y Radiohead, Chantal Maillard y Jacques Derrida.

¿Qué tienen en común todas estas particularidades para que se reúnan en el mismo tiempo y lugar? Sólo se me ocurre una respuesta: yo. Soy yo mismo, éstos son los elementos que aquí y ahora convergen en mí; y al mismo tiempo son los elementos que aquí y ahora me identifican más que mis propias uñas, porque a ellos los elijo, mientras que de las uñas me desprendo.

En cualquier caso, se ha hablado tantas veces de la identidad que cualquier intento de definirla está condenado al fracaso.

La identidad es por esencia mutable, permutable, inasible. Definir, entendido como fijar límites, es algo imposible de aplicar a la identidad. De ahí surge la aporía. La identidad admite muchos caminos y ninguno es transitable, es un no-camino que no puede atravesarse por mucho que se empeñe el ser, uno y diverso, el ser físico o el ser verbal que repta hacia sus llamados complementos, yo soy, esto es, es decir.

Y sin embargo la experiencia de pensar la identidad es necesaria. Tenemos que preguntar por ella. Como la voluntad de realizar nuestro futuro. Como el deseo de cumplirlo.

5 de agosto de 2009

Machuca

En la tele, con su desparpajo habitual, han mostrado en las noticias una de las numerosas escenas violentas con que nos acribillan cada día; y como colofón han añadido al finalizar el vídeo: "algo para reflexionar". ¿Pero qué reflexión se puede extraer de la sinrazón? La violencia, pura y llana, sólo provoca el deseo de huir de ella, al menos para quien no disfrute viéndola o practicándola. Pensamiento y sensibilidad están fuera de lugar.

En cambio, hemos visto una película que tiene mucho para reflexionar. Eso sucede porque en ella la violencia nunca es el motivo principal. No existen morbosos primeros planos de agresiones, secuestros o asesinatos. Y no por eso va a ser menos expresiva ni va a impresionar menos porque deja lugar precisamente a la emoción. Cuando la violencia lo llena todo, aparte de malsana, no puede transmitir nada porque no contiene nada. Así, gracias a la película entendemos qué pasa, aunque en el fondo no lo entendamos pero lo entendemos, de manera increíble aprehendemos la lógica de la sinrazón. Por eso vale la pena poner un vídeo aunque sólo sea el trailer, que sin apenas mostrar algún detalle muy incompleto, nos permita entrar por un momento en el Chile de 1973, tan sutilmente actual:

3 de agosto de 2009

Formas breves

Una vez más, surge la noticia de un escritor que anuncia la publicación del que será su último libro. En este caso se trata Cees Noteboom y como siempre que sobreviene una noticia así uno se pregunta: ¿cómo un escritor puede dejar de escribir? Y en cada nuevo replanteo de la pregunta nos vamos acercando a la respuesta: un escritor deja de escribir antes de que los demás descubran que es idiota. La desidia, el ya haber dicho todo lo que tenía que decir o el preferir dedicarse a otros asuntos no son más que excusas amables.