Cómo será que entre uno y el mundo se alcanza algo así como una doble articulación ontológica, es decir que uno lee el periódico y surge lo de todos los días, nada especial, Ricardo Fort asegura que lo "quieren destruir" porque en esto estamos mientras De Narváez admite conversaciones con Cobos, pero también le hace un guiño a Reutemann, como si los nombres con que nos rodean ocultasen una verdad trascendente aunque ya no es ni metafísica cuando Cañizares propone adelantar la edad de la Primera Comunión, como pidió ya Pío X y que, aún así, algunos cráneos privilegiados celebran por todo lo alto, como luz divina, lo que nadie más ha visto y que por eso piensan darnos la revelación, pues Para Duhalde, faltan "cárceles" y "hay que hacer prevención", y además Aguer denunció un "plan progresivo para inducir una mentalidad abortista" aunque nadie se olvida de que Nalbandian debutará ante Ljubicic y hasta habrá lugar para acordarse de que Venecia ya tiene su primera gondolera en 900 años.
¿Y entre tanta retahíla de nombres dónde estamos nosotros?
¿Hay lugar para la novedad - para la noticia - en este eterno retorno?
Y sin embargo hay algo de aterrador y de estúpido conmoverse ante la noticia de que alguien se mató jugando a la ruleta rusa porque haya ocurrido justo enfrente de nuestra casa. Aunque no lo hayamos conocido. Pero reconocemos el lugar en las fotos, en los vídeos. Atónitos frente a lo previsible, expectantes a quien podría cruzarse de fondo o a que la cámara gire en su órbita y encare, como en un espejo, nuestra propia fachada (por suerte no a nosotros mismos, que no nos alcanza lo mórbido). Entonces lo familiar resulta extraño, como si al aplicarle la lente para verlo más de cerca lo estuviésemos alejando; y expresamos un lamento contenido, por lo bajo. Pensamos qué desgracia, pensamos qué absurdo, pensamos qué tarado; salvamos y condenamos al castigado, como si dependiera de nosotros, y antes de ponernos (pero ya es tarde) melodramáticos y retóricos rompemos el sermón, pues no tardan en volver a llamarnos y todo parece seguir igual, embrutecidos por la propia nada de la que sólo se salvará por capricho, casualidad o coincidencia. A fin de cuentas, a Borges ya le pareció que todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.
14 de agosto de 2010
12 de agosto de 2010
Un cadáver exquisitamente nocturno y musical
Lentamente la música comenzaba a desprender
suaves intermitencias que yo no vi pero
tú. Contigo. Conmigo. Siempre igual que
la música no cesa aunque se empeñen
las rocas perfectas, definidas encontraste
con un cielo suspirado. Es decir que las ausencias
nunca son reales, se evaporan al mirarlas por
primera vez, o no sé, quizás también de vez en
cuando esa roca y ese cielo azul se conocieron
y encontraron a la velocidad de la intriga,
que nadie sabe porque cómo sigue pero
pronto se hará de noche, si es que
las horas nunca fueron iguales, para siempre
detenidas en el tiempo, a su manera
la clase de persona que la noche quiso ser.
suaves intermitencias que yo no vi pero
tú. Contigo. Conmigo. Siempre igual que
la música no cesa aunque se empeñen
las rocas perfectas, definidas encontraste
con un cielo suspirado. Es decir que las ausencias
nunca son reales, se evaporan al mirarlas por
primera vez, o no sé, quizás también de vez en
cuando esa roca y ese cielo azul se conocieron
y encontraron a la velocidad de la intriga,
que nadie sabe porque cómo sigue pero
pronto se hará de noche, si es que
las horas nunca fueron iguales, para siempre
detenidas en el tiempo, a su manera
la clase de persona que la noche quiso ser.
2 de agosto de 2010
Placeres
La primera mirada por la ventana al levantarse,
el reencuentro con el viejo libro,
el nuevo capítulo de la serie que sigues,
el periódico,
los diálogos,
la gata mirando fijamente en posición de estatua,
la primera canción del día,
el mate y las medialunas,
los viajes urbanos,
los saludos casuales,
una cerveza sin tiempo,
comprender sin hablar,
comprender hablando,
escribir,
caminar,
ser amable;
reconocerse en un poema de Brecht
en un mal día
y que entonces todo esté bien.
el reencuentro con el viejo libro,
el nuevo capítulo de la serie que sigues,
el periódico,
los diálogos,
la gata mirando fijamente en posición de estatua,
la primera canción del día,
el mate y las medialunas,
los viajes urbanos,
los saludos casuales,
una cerveza sin tiempo,
comprender sin hablar,
comprender hablando,
escribir,
caminar,
ser amable;
reconocerse en un poema de Brecht
en un mal día
y que entonces todo esté bien.
23 de junio de 2010
La vida en celeste
Ha pasado todo un año de espera y por fin los Habitantes volverán a hablar en plural. Hoy el viaje a la Tierra Plateada tiene fecha, una fecha tan próxima como que bastará que pasen dos semanas para que llegue y disfrutar las doce horas de vuelo, el catering, el sueño... para regresar a la tierra prometida. No hay fatiga que valga para tan alto premio.
Durante estos años muchos me han preguntado por qué me gusta tanto Argentina, qué pasa, si no me siento a gusto en España, que estoy loco por querer irme allá cuando todos quieron salir, etc. Y sí, soy consciente de todo eso y también de la corrupcion, de la inseguridad, de las abismales diferencias sociales, de la inestabilidad económica (hoy generalizada en todo el mundo), de Tinelli, de Rial, de Patti, de Videla y mucho más. Pero también de los helados, los capuccinos, las medialunas, los asados, la música, los libros, la filosofía, la oportunidad de hacer todo cuanto deseas.
Aunque este viaje sea por poco tiempo sin duda será el mejor tiempo del año.
18 de junio de 2010
A José Saramago, vivo
El Ensayo sobre la lucidez viene encabezado con la dedicatoria "A Manuel Vázquez Montalbán, vivo". Es para creer que hoy también a José Saramago hay que dedicarle unas palabras por estar vivo y no por haber muerto. Así dijo en una ocasión: "Escribo para comprender, y desearía que el lector hiciera lo mismo, es decir, que leyera para comprender. ¿Comprender qué? No para comprender en la línea que yo estoy tratando de hacerlo; él tiene sus propios motivos y razones para comprender algo, pero ese algo lo determina él." Y la frase contiene tanta verdad que enseguida se convirtió en célebre. Esto es algo que siempre me ha llamado la atención en él: la profunda verdad de sus juicios, tan meditados e incuestionables como la sabiduría de los ancianos, aunque nunca lo he visto como un anciano de pelo blanco. A José Saramago, vivo. Lo vi una vez en persona y apenas intercambiamos unas palabras. Le di la mano diciéndole que le saludaba entonces, ya que no quedaban entradas para asistir a su conferencia. Y él me contestó con vaguedad: "lo siento, qué puedo hacer yo". No insistí. Era absurdo forzar una conversación. Quién soy yo. Qué podría haberle dicho que no sonara repetido, por improvisado que fuera. En una entrevista sostuvo que para él los tres escritores fundamentales del siglo XX son Pessoa, Kafka y Borges. De entre los escritores vivos, José Saramago es uno de mis escritores más admirados, junto con Enrique Vila-Matas y Herta Müller. Las preferencias se crean su lugar, aunque nunca las hayamos formulado. De José Saramago he leído una considerable cantidad de libros y en todos ellos me he dejado acompañar por la anécdota con que se inician. Como Kafka y Borges y Pessoa, José Saramago está hecho de literatura porque no podría ser otra cosa. No seré yo quien me ponga retórico con obituarios. Yo también necesito comprender. Y hay tantas cosas a los que no les encuentro el sentido.
12 de junio de 2010
La eternidad día a día
Primera página abierta por primera vez. La excitación de comenzar llena la mente de luz blanca. La espalda se arquea para que los ojos abandonen la soledad. Entre las manos hay un aleteo. La imagen de líneas obedientes, una bajo la otra, se refleja por todo el cuerpo. El cuerpo se llena de tatuajes. El hilo de la conversación se enreda en un dedo y va creando una madeja a medida que pasan las páginas. Las notas se repiten y ya no son las mismas.
1 de junio de 2010
Maria Coma
Pueden ser notas de primavera que no caben en un manoteo, pero la necesidad impone escribir cuando el aire se remueve con tal fuerza que no sabes si está dentro o fuera de ti, cuando una presencia se hace mil ojos y mil orejas, de entre ochenta y seis mil, ochenta y seis mil cuatrocientas oportunidades para que el azar se conjugue y seamos conscientes de esa excepción que mueve la cola y que se iría en silencio de no fijarnos en ella (pero cómo no verte, panza arriba, gatos indefensos, movimiento circular, la mano), si siguiéramos durmiendo hechos un ovillo blanco, y el ovillo azul seguiría de largo, buscando un mejor oído que lo desenrede y lo adopte y lo haga bailar bajo el agua, y también lo haga cielo en lugar de figura de barro, secándose al sol, cansada de todo, como podía haber ocurrido de no habernos parado a jugar con el agua y la tierra junto a aquel oso hormiguero que aspira las lágrimas hasta hacernos reír sin reservas, y que así nos den ganas de perdernos por sendas escondidas, de visitar la cueva del agua, paso a paso, sin prisa alguna, los ojos abiertos, rojo, amarillo, blanco, ecos, dulces postres, líneas verticales, líneas horizontales, palabras, palabras, palabras, y la música de Maria Coma.
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