25 de agosto de 2014
Hoy Julio Cortázar habría cumplido cien años...
...y lo celebramos con muchas palabras, tantas como años, es decir, como una cifra redonda que se antoja incontable. Porque quién le pondría medida al infinito. Infinito punto rojo. Leí a Cortázar por decimosexta vez a los veinticatorce años. Por entonces no entendía nada y lo entendía todo porque dejé El perseguidor incompleto y éste vino a buscarme, al año siguiente, dibujando una Rayuela que se hizo completa por el hilo que manejaban los personajes, cruzando toda la habitación y todo el laberinto, Teseo tres deseos hacia la salida del cielo. Leía recostado en la cama al modo en que los romanos comían en su banqueta, y degustaba página a página en sueños transformado en una flor amarilla. Entonces, el sillón verde, la puerta condenada, la casa tomada mientras me diluía en el río, llegaba a la estación de la mano sujetando un cuello de gatito negro, la caricia más profunda, y no se culpe a nadie si usted se tendió a tu lado en un lugar llamado Kindberg, los venenos de una historia con migalas en la carta a una señorita de París, los pasos en las huellas, deshoras de este segundo viaje por la autopista del sur, las historias que me cuento para dormir y seguir leyendo. Una pausa filosa y cristalina y seguir leyendo. No aquí, no acá sino donde se sigue, donde se lee. Esta mañana en mi autobús viajaba una chica con un libro de Cortázar entre las manos. Me miró varias veces, por qué, estaba lejos, levantó la vista y su cara reflejaba desconcierto, por qué, y bajaba de nuevo los ojos como cerrando un paraguas, por qué, giré mi rostro y vi un asiento libre al fondo, y los ojos buscaron las migajas por el suelo, como los restos del pan nuestro de cada día, "quietismo laico, ataraxia moderada, atenta desatención".
9 de agosto de 2014
El hombre mono
Cuanto mayor es en el hombre la adquisición intelectual, más recula en él el mono. Cuanto menos saber, conocimiento, cultura o memoria hay en un individuo, más lugar ocupa el animal, más domina, menos conoce la libertad el hombre. Satisfacer las necesidades naturales, obedecer únicamente a los impulsos naturales, comportarse como una persona dominada por los instintos, no sentir la fuerza de las necesidades espirituales, he ahí lo que manifiesta el chimpancé en vosotros. Cada uno lleva consigo su parte de
mono. La lucha para alejarse de esa herencia primitiva es cotidiana. Y hasta la tumba. La filosofía [y la literatura] invita a librar ese combate y ofrece los medios para ello.
(Michel Onfray: Antimanual de filosofía)
mono. La lucha para alejarse de esa herencia primitiva es cotidiana. Y hasta la tumba. La filosofía [y la literatura] invita a librar ese combate y ofrece los medios para ello.
(Michel Onfray: Antimanual de filosofía)
5 de agosto de 2014
Preguntas de un lingüista y respuestas de un niño
- ¿Dónde se sitúa la lengua? - En la boca.
- ¿Cómo hablar de ella? - Con la lengua.
- ¿Desde dónde hablar? - Desde la lengua.
- ¿Cómo hablar de ella? - Con la lengua.
- ¿Desde dónde hablar? - Desde la lengua.
22 de junio de 2014
Haz lo que quieras
Un café, un libro, un lugar público no bastan para inferir qué traman los personajes ocultos bajo la mesa.
Lo cotidiano pesa como una columna de libros apilados.
Queremos llegar al último de la fila pero antes deberemos sacar el polvo, ordenar los otros, los pensamientos.
Antes de acabar el café del libro se habrá abierto, permaneciendo a la escucha.
Lo cotidiano pesa como una columna de libros apilados.
Queremos llegar al último de la fila pero antes deberemos sacar el polvo, ordenar los otros, los pensamientos.
Antes de acabar el café del libro se habrá abierto, permaneciendo a la escucha.
7 de abril de 2014
22 de marzo de 2014
Por todo cuanto se fue sin haber llegado
Ventiladores y tráfico, ruido para ensordecer, no ha peor sordo que el que no quiere recordar, para qué, cuándo, de quién y un ovillo que se desmadeja. En espera. En espera de qué. no se pasa. No deja pasar qué. Escribo para formalizar este vacío de dos en dos. En contra. Desencontrados. Qué se puede hacer, pides, para mitigar pides. Pero no. Qué respuesta. No pedí espera. Qué es si no es todavía. Este viento ya lo escuché. Para qué. Se dice. Ya dijimos. Entonces para qué. Hay que apreciar más el silencio, se va con un chasquido de dedos. Y mientras veo un masaje. Y luego de frente la conversación desinteresada, no hay ningún interés en aprender lo que dicen los papeles, para qué memorizar, la mano en la frente, la mano en los codos, la cabeza entre los brazos, las manos. Este otro lugar, que siempre es otro lugar ajeno. Me recuesto en la mesa, el codo apoyado. Ya pasará.
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