29 de abril de 2017

La fragilidad de la literatura

Le compré a mi ex un libro.
Todavía no lo sabe, no nos vimos
y mientras tanto yo lo leo.
Compartimos gustos y aficiones.
Ese libro pronto será su libro.
Pero antes le desprendo el asco
de no ser ex sino en, con mí.
Le regalo el libro como escribo
el poema, sin que lo sepa, sin pedirlo.
Me vendrá bien para su cumpleaños.

21 de diciembre de 2016

Improvisación antes de dormir

Es esta la hora que salvar'e del tiempo olvidado, es esta la palabra que quise escribir?

No, no s'e, no puedo saberlo

El calor se apodera de la una y media para hacerlo pareja, de dos en dos, dos manos, dos miradas que escriben y leen y escriben y leen que me desvisto o me desnudo o me reviso o me demudo hacia hacia hacia el amor el color el calor

caer sin caer
caer por creer
cierro los ojos
pero entonces
pero entonces
borroso
borrado
borroneado
ya no
ya no
y ya
ya
ya

1 de octubre de 2016

El río, según Nick Cave

"El río es una arteria palpitante y viva. Tiene nueve cualidades conocidas.

No se avergüenza de sus actos.
Fluye sin resistencia.
Lava nuestra historia.
No tiene memoria.
Pertenece eternamente al presente y está eternamente en el presente.
No depende de los caprichos de la musa.
No necesita ángeles que lo transporten.
No se petrifica ni se obsesiona ni se arruina.
No se fumiga.

Me quito mi apestoso traje de bolsa para el mareo y lo enjuago en el río. Lo lavo y ¡mando todas las toxinas del tinte del Fairmont Hotel Macdonald hasta el Lago Winnipeg!

Y, desnudo, voy a la deriva en una especie de ensueño."

(Nick Cave. La canción para la bolsa del mareo, traducción de Mariano Peyrou)

29 de julio de 2016

Visita con aviso

Puntualidad extrema,
suena el timbre dos minutos antes de la hora
concertada.
Vienen a ver el departamento,
el mismo donde alquilo y vivo.
Dice la inmobiliaria que no me preocupe,
que eso no modifica el contrato.
Friego los platos para no encararlos:
un matrimonio, la hija,
el agente
del dueño del departamento.
Entran exfoliando los rincones,
sacan fotografías, preguntan,
tocan mis libros, los hojean,
miran por las ventanas, las abren.
Me seco las manos, asiento y niego
a cuanto desean averiguar.
Deduzco que buscan casa para su hija
por varios comentarios de lo que es
o no es de la casa. Palabras trabadas.
No logro explicar sin que la lengua
tropiece y se haga torpe.
Cómo explicar. Quería, quise irme
desde el día en que entraron
rompiendo la cerradura,
mezclando ropa y recuerdos,
violando tiempo y espacio.
Cómo explicar que fue en otro orden,
que la casa es casa hasta ser
la propiedad privada
de sentido.